El gato en el sombrero de Dr. Seuss. Diversión inquietante (Final)

3 months ago


Foto propia – Horacia y su ejemplar de The Cat in the Hat de Dr. Seuss

El gato en el Sombrero es un visitante inesperado que, aparentemente, no deja rastros, pues devuelve todo a su estado original. Con esto vemos que la figura del trickster es transgredida, ya que se supone que, en un sentido estricto, este tendría que haber actuado como un catalizador: provocando cambios radicales en las circunstancias y personas, con lo cual revocaría el orden original e introduciría uno nuevo, mientras que él permanecería igual. Sin embargo, vemos cómo desaparece sin dejar prueba de haber cambiado nada, o así parece a simple vista. De hecho, por un instante y ya cerca del final, vemos a un Gato triste que parece haber comprendido que sus juegos no divertían a los niños después de todo.


Cosa 1 y Cosa 2

Los instintos están bien, pero habrá que mantenerlos bajo control

Queda a la imaginación del lector decidir el final de la historia: si los niños contarán a su madre lo sucedido o no. De no hacerlo, estarían ocultando la verdad, lo cual se parece mucho a mentir y lo cual, también, parece desentonar con la actitud concienzuda de los niños, explicitada en la narrativa por esta especie de Pepe Grillo que es el Pez: una expresión del súper ego, de la expectativa ideal y acorde con las reglas.

En la página 29 el Gato en el Sombrero ha traído una gran caja roja. Dentro de la caja están dos Cosas: Cosa 1 y Cosa 2. Estas “cosas” lucen como niños (cuyo sexo no se sabe), con rostros parecidos al del Gato. Son alegres y amistosos y logran arrancar una sonrisa a nuestros pequeños héroes, quienes sin embargo, no dejan de estar consternados:



Original:

                                             “Have no fear, little fish,”
                                             Said the Cat in the Hat.
                                             “These Things are good Things.”
                                             And he gave them a pat.
                                             “They are tame. Oh, so Tame!
                                             They have come here to play.
                                             They will give you some fun
                                             On this wet, wet, wet day.”

(Página 37)


Mi traducción:

                                             “Tranquilo, chico pez,”
                                             Dijo el Gato ensombrerado.
                                             “Estas Cosas están bien”.
                                             Y mimó a los invitados.
                                             Son inocentes. ¡Tan inocentes!
                                             A jugar solo han venido.
                                             Han traído diversión
                                             Hoy que tanto, tanto ha llovido.

Como podemos ver, en el texto original, el autor usa el término “tame”, del cual deben tomarse en cuenta dos significados. Por un lado, significa “inofensivo” (en la traducción he usado “inocente”); y por otro lado, significa “domar” o “domados”, con lo que se alude al impulso (el id) siendo controlado (domado/dominado) por la consciencia superior (el súper ego). El texto brinda la oportunidad al joven lector de experimentar vicariamente esa lucha entre el querer y el deber, el impulso y la razón, que le permite equilibrar su juicio sobre lo que está bien y lo que está mal (su moral).

Cosa 1 y Cosa 2 juegan por toda la casa; se salen de control y ocasionan un gran desorden. Podemos afirmar con confianza que Cosa 1 y Cosa 2 son metáfora del impulso sin control: un lector atento puede valorar la importancia de la autoridad de los padres, en presencia de la cual el orden se mantiene—o debería; el niño puede observar las consecuencias de la indisciplina y reflexionar sobre sus propios deseos y cómo su concreción podría afectar su entorno.

En la historia, el Pez, representación de la conciencia (otra metáfora), es sacudido de un lado a otro en medio del alboroto. El niño lector tiene la oportunidad de identificarse con Sally y su hermano, quienes no participan del desorden, pero también pueden identificarse con Cosa 1 y Cosa 2 por las veces en que hubieron de portarse igual o hubieron de desearlo; así el joven lector puede ver que los instintos “están bien”: “Estas Cosas están bien” (“These Things are good Things”), que no hay nada de malo en querer divertirse, pero que es posible lograr el autocontrol y “domar” esos instintos.

Al final, no sabemos si los niños le contarán a su mamá o no, pero, como ya hemos visto, no se trata de eso. Así que realmente no importa. De aquí que nuestro sagaz Dr. Seuss se haga un lado y nos deje hacer con eso lo que queramos.



Nosotros los lectores, audaces y libres como somos, podemos hacer varias lecturas de este relato infantil. Podemos verlo como una fantasía, pero aún así quedaría la pregunta, ¿qué ha motivado tal fantasía? La literatura infantil de calidad siempre da pie para conversaciones interesantes.

Si me lo permiten, recomiendo altamente que este libro esté en nuestra biblioteca y que lo demos a leer a nuestros niños, pero sobre todo, que sean ellos quienes nos den las respuestas; nunca al revés.

Gracias por leer esta parte 3/3.

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Saludos, @jotakrevs. ¡Qué bueno! Gracias :) ¡Feliz 2019!

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Hay que apoyar el contenido de calidad. !Feliz 2019!

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Muchas gracias, @Zeal :D

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Muy agradecida, @Curacion.SSpanish :D